PERCEPCIONES PERSONALES A
PROPÓSITO DE LA “CARTA A LA TIERRA” Ensayo corto
Por: Esperanza Leal Gómez
Asignatura: Introducción a
Entornos Virtuales de Aprendizaje.
Docente: Paula De la Paz
Anciana Miraña, enseñando a tejer chinchorro en una Maloca
tradicional de su etnia.
Más allá de buscar
exhaustivamente el origen de esta carta y develar su filiación conceptual, he
creído pertinente hablar sobre el sentimiento que genera.
El título genera curiosidad de
manera inmediata, pues trata la tierra
como un sujeto, aquel o aquella gigante que
nos contiene, a nosotros y a
otros tantos millares de seres. Este
tratamiento me es filial, pues creo esta mirada ha hecho mucha falta desde la
era cristiana y en general desde que las religiones monoteístas tomaron el
poder del mundo, se le dio la espalda a ese ser sagrado que es la tierra y a la
cual debemos todo nuestro sustento y reverencia.
Empieza enmarcándonos en el momento actual por el que
pasamos la tierra y sus habitantes e intenta agenciar la responsabilidad de su
estado no solamente en los Estados Nación y las instituciones sino en los
individuos. En este sentido, promulga la
responsabilidad universal que se tiene frente a la vida en su amplio
significado más allá de los intereses particulares y más bien invita a un
despertar de conciencia a todo nivel, desde la educación de los hijos hasta el
papel de los países industrializados en el deterioro ambiental.
Este tema en particular, también
genera de inmediato el sentimiento de conciencia, pues más allá de trabajar en
una institución con misión ambiental, como es el caso de muchos de nosotros en
el curso, está el día a día, la crianza de los hijos, las conversaciones con
los amigos, el gasto de agua y luz en la casa, el trato respetuoso todos los seres en la calle, en la mesa y en
el corazón.
Los principios abarcan desde el
respeto por la diversidad de la vida, releva la democracia y la paz como
fundamento Universal, pues aunque es sabido que hay sociedades como las
indígenas del Amazonas, donde la democracia no hace parte de sus formas de
gobierno tradicional, es desde la democracia que estos pueblos han sido
reconocidos y se les han otorgado derechos que en antiguas constituciones no
tenían.
Se da una mirada a la integridad
de los ecosistemas per se y a los servicios que prestan, muy acorde con los
nuevos derroteros de la ciencia, de cómo medir la resciliencia de los
escosistemas y sus sociedades, y hacer de las áreas protegidas espacios que
unen el desarrollo y la conservación y no islas, sin viabilidad y lejanas de
los anhelos y necesidades humanas. Ve el bienestar humano más allá del producto
interno bruto y amarra de manera tácita el bien vivir al bienestar ecosistémico y cultural.
Invitan a no dañar como mejor
método de protección y cuando el conocimiento sea limitado proceder con
precaución. Muy acorde no solo con el mantenimiento del estado de los
ecosistemas, sino pertinente incluso para temas inexplorados pero actuales como
el de pueblos en aislamiento voluntario en la Amazonia, tema en el que Colombia
estamos teniendo que proceder con este principio, debido a la poquísima
información certera que tenemos.
Aspectos estructurales como la
eliminación de la pobreza, equidad de raza y de género para que todo redunde en
la dignidad humana y la integridad de los ecosistemas.
Desde el sentimiento que genera y
la experiencia en conservación, la carta pretende hacer un llamado a todo
nivel: Mundial, Estatal, Institucional, sectorial, comunitario y personal de la
responsabilidad Universal que se tiene sobre la tierra como un ser que al
contenernos y sustentarnos está por encima de cualquier interés particular o
sectorial y a pesar que tiene una visión humanista pues releva valores como la
democracia, la equidad, la dignidad, también eleva los demás seres a ser
sujetos de derechos, como ya lo hizo de manera progresista la constitución
Ecuatoriana, y es allí donde es
necesario que tenga trascendencia este documento, en los ordenamientos
territoriales, en las negociaciones con los sectores, en las políticas que
generan los países, en las negociaciones de emisiones de CO2, en la protección
al conocimiento tradicional, en la declaratoria de áreas protegidas….. sin
olvidar la responsabilidad personal, familiar y organizativa.
Finalmente queda una gran
curiosidad y sentimiento de solidaridad frente al grupo que construyó el
documento y espero que durante el camino que empezamos a recorrer en este plan
de estudios podamos reflexionar más, acerca de sus orígenes y alcances.
