domingo, 16 de septiembre de 2012

Ensayo a propósito de la "Carta a la Tierra"


PERCEPCIONES PERSONALES A PROPÓSITO DE LA “CARTA A LA TIERRA” Ensayo corto
Por: Esperanza Leal Gómez
Asignatura: Introducción a Entornos Virtuales de Aprendizaje.
Docente: Paula De la Paz



Anciana Miraña, enseñando a tejer chinchorro en una Maloca tradicional de su etnia.

Más allá de buscar exhaustivamente el origen de esta carta y develar su filiación conceptual, he creído pertinente hablar sobre el sentimiento que genera.
El título genera curiosidad de manera inmediata,  pues trata la tierra como un sujeto, aquel o aquella gigante que  nos contiene, a  nosotros y a otros tantos millares de seres.  Este tratamiento me es filial, pues creo esta mirada ha hecho mucha falta desde la era cristiana y en general desde que las religiones monoteístas tomaron el poder del mundo, se le dio la espalda a ese ser sagrado que es la tierra y a la cual debemos todo nuestro sustento y reverencia.
Empieza  enmarcándonos en el momento actual por el que pasamos la tierra y sus habitantes e intenta agenciar la responsabilidad de su estado no solamente en los Estados Nación y las instituciones sino en los individuos.  En este sentido, promulga la responsabilidad universal que se tiene frente a la vida en su amplio significado más allá de los intereses particulares y más bien invita a un despertar de conciencia a todo nivel, desde la educación de los hijos hasta el papel de los países industrializados en el deterioro ambiental.
Este tema en particular, también genera de inmediato el sentimiento de conciencia, pues más allá de trabajar en una institución con misión ambiental, como es el caso de muchos de nosotros en el curso, está el día a día, la crianza de los hijos, las conversaciones con los amigos, el gasto de agua y luz en la casa, el trato respetuoso  todos los seres en la calle, en la mesa y en el corazón.
Los principios abarcan desde el respeto por la diversidad de la vida, releva la democracia y la paz como fundamento Universal, pues aunque es sabido que hay sociedades como las indígenas del Amazonas, donde la democracia no hace parte de sus formas de gobierno tradicional, es desde la democracia que estos pueblos han sido reconocidos y se les han otorgado derechos que en antiguas constituciones no tenían.
Se da una mirada a la integridad de los ecosistemas per se y a los servicios que prestan, muy acorde con los nuevos derroteros de la ciencia, de cómo medir la resciliencia de los escosistemas y sus sociedades, y hacer de las áreas protegidas espacios que unen el desarrollo y la conservación y no islas, sin viabilidad y lejanas de los anhelos y necesidades humanas. Ve el bienestar humano más allá del producto interno bruto y amarra de manera tácita el bien vivir  al bienestar ecosistémico y cultural.

Invitan a no dañar como mejor método de protección y cuando el conocimiento sea limitado proceder con precaución. Muy acorde no solo con el mantenimiento del estado de los ecosistemas, sino pertinente incluso para temas inexplorados pero actuales como el de pueblos en aislamiento voluntario en la Amazonia, tema en el que Colombia estamos teniendo que proceder con este principio, debido a la poquísima información certera que tenemos.
Aspectos estructurales como la eliminación de la pobreza, equidad de raza y de género para que todo redunde en la dignidad humana y la integridad de los ecosistemas.
Desde el sentimiento que genera y la experiencia en conservación, la carta pretende hacer un llamado a todo nivel: Mundial, Estatal, Institucional, sectorial, comunitario y personal de la responsabilidad Universal que se tiene sobre la tierra como un ser que al contenernos y sustentarnos está por encima de cualquier interés particular o sectorial y a pesar que tiene una visión humanista pues releva valores como la democracia, la equidad, la dignidad, también eleva los demás seres a ser sujetos de derechos, como ya lo hizo de manera progresista la constitución Ecuatoriana,  y es allí donde es necesario que tenga trascendencia este documento, en los ordenamientos territoriales, en las negociaciones con los sectores, en las políticas que generan los países, en las negociaciones de emisiones de CO2, en la protección al conocimiento tradicional, en la declaratoria de áreas protegidas….. sin olvidar la responsabilidad personal, familiar y organizativa.
Finalmente queda una gran curiosidad y sentimiento de solidaridad frente al grupo que construyó el documento y espero que durante el camino que empezamos a recorrer en este plan de estudios podamos reflexionar más, acerca de sus orígenes y alcances.





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